Trascender el bienestar al bienser corporativo, significa pasar de entregar a construir; de dar a empoderar. ¡El mundo ya lo está viviendo!

Estar bien, eso es bienestar. Desde hace varias décadas el mundo se ha venido construyendo en torno al bienestar, esa búsqueda constante del equilibrio, de la tranquilidad, de la plenitud. Como seres humanos, por instinto, estamos buscando conectarnos con la paz con la que nacemos y las compañías a través de sus áreas de bienestar, desarrollan permanentemente programas y actividades buscando entregarle calidad de vida a sus colaboradores y familias.

Buscando maximizar ese bienestar, hemos entendido que es necesario volver al origen, ocuparnos de nosotros mismos y que para estar bien, primero tenemos que sentirnos bien porque no hay bienestar sin bienser. 

Adicionalmente, para superar las expectativas y dar la milla extra de manera permanente; el mundo corporativo se ha volcado desde la revolución industrial a incrementar la productividad, mejorar la eficiencia y como consecuencia directa maximizar la rentabilidad.

Para esto, las compañías se concentraron de manera directa en el bienHACER, en la formación y la capacitación, la educación y el conocimiento de sus empleados, para potenciar las habilidades de las personas y buscar la excelencia en cada uno de los puestos de trabajo. 

La era de la consciencia

Año 2020 y llega la pandemia. Para algunos es una época difícil, para otros es un año auténtico, sin embargo, hay algo evidente, y es que la pandemia creó consciencia, nos despertó como seres humanos en diferentes procesos a nivel individual y colectivo, además aceleró reflexiones y cambios profundos en la sociedad y la forma de trabajar.

Entendimos con mayor certeza que somos uno, que el SER que sale a trabajar todas las mañanas es el mismo SER que es papá/ mamá, hijo(a), hermano(a), esposo(a), amigo, compañero y es el mismo que está permanentemente buscando realizarse a nivel personal y profesional. 

También entendimos que el espacio que era casi exclusivo de descanso y de compartir en familia: nuestra casa, tiene la capacidad en cualquier instante de convertirse en colegio, universidad, oficina, guardería, consultorio, peluquería, todo al mismo tiempo y en el mismo lugar.

¿Y por qué es importante ilustrar esta realidad en este momento? Porque esto nos hace aún más evidente que somos uno solo y que vivir y trabajar en equilibrio es una realidad necesaria para vivir una vida de largo alcance y alto impacto.

Pasar de ESTAR a SER. Estar, es limitado por el tiempo y lugar, cuando digo, por ejemplo, “estoy feliz”, inmediatamente queda enmarcado en un lugar, estoy feliz en este momento. Mientras que SER es permanente, hace parte de mi vida y de lo que soy, de lo que hago día a día y de la forma como vivo mi vida porque soy coherente con eso que soy, está conectado de manera directa a mi esencia.

Cuando soy, no existen los límites de tiempo y lugar, es un estado del alma, “soy feliz” es literalmente ser una persona feliz. 

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