Cada uno de nosotros es el autor de su propia salud, y estamos en la capacidad día a día a través de las buenas decisiones que tomo de construirla, o en su defecto destruirla. 

Nuestra naturaleza humana es nacer sana y mantenerse sana, sin embargo, más del 85% de las muertes del mundo son por enfermedades crónicas o no transmisibles, enfermedades causadas en gran medida por nuestro estilo de vida.

¿Te imaginas el impacto que tendría en las organizaciones tener empleados más sanos? 

Menos ausentismo y menos presentismo, causado por dolores de cabeza recurrentes, sedentarismo, gripas constantes y todos esos síntomas con los que nos acostumbramos a vivir y por eso los catalogamos como normales, pero con un común denominador y es que nos impiden dar nuestro máximo potencial. 

La salud es el primer pilar de la magia.

Si no hay salud, no hay bienestar, no hay equilibrio y no hay plenitud. La productividad sostenible en una compañía se logra alineando en un perfecto balance la salud física, mental y emocional de los empleados con el propósito y compromiso con la compañía, y para lograrlo el primer paso es que sean personas sanas en todas las dimensiones del ser. 

¿Cómo lo hago? A través de los hábitos. Más del 40% de las acciones que como seres humanos hacemos en nuestro día a día se deben a nuestros hábitos más que a nuestras decisiones, nuestro cerebro está permanentemente buscando cómo ahorrar energía con el fin de poderse dedicar a otros procesos, haciendo que los hábitos sean un vehículo de transformación demasiado poderoso y que su alcance sea infinito. 

“Tomar una decisión que es 1% mejor o 1% peor puede no parecer importante en un momento dado, pero en el transcurso de todos los momentos que conforman una vida, estas decisiones determinan la diferencia entre la persona que eres y la persona que podrías ser. El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida”.

James Clear en su libro Hábitos Atómicos

La alimentación consciente, el movimiento, un buen entrenamiento mental, la buena gestión de las emociones, un sueño profundo y reparador, la conexión profunda y poderosa de una buena respiración, construyen salud. Así de sencillo, la suma de mis hábitos construyen mi estilo de vida y un estilo de vida saludable tiene un 78% menos de riesgo de desarrollar una enfermedad crónica.* 

Llevar a las personas a crear buenos hábitos de vida, guiar pequeños cambios pero de gran impacto, generar consciencia, explorar motivaciones y desarrollar la disciplina, es un regalo de vida que trascienden el SER y transforman la cultura de la compañía, y lo más importante, es la esencia de la productividad permanente y sostenible. 

*Fuente: Global Wellness Institute 

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